La herencia.

La herencia.

Varios carros de policía estaban estacionados con sus luces puestas afuera de la mansión, comenzaban a asegurar el perímetro con cintas amarillas con la leyenda inglés de “Keep out”.

(Fuentes: OLAB y Debate)

La policía estaba en ese lugar debido a un evento escandaloso pero interesante: un asesinato. A las 3:15 hubo una llamada al 911 que reportaba sonidos extraños en la mansión de los Andersen, al llegar los agentes tocaron a la puerta sin respuesta alguna, entraron en el lugar y encontraron en la sala al Sr. Anderson muerto, con una pañoleta que no era de él según las fuentes, alrededor del cuello, con marcas de resistencia, se requerirá hacerle un ecocardiograma y otros estudios para confirmar.

La Sra. Anderson está muy afectada, ella estaba en  la iglesia ayudando, como lo hacía cada martes, ahora que se ha confirmado la causa de muerte deben lidiar con el papeleo legal pues esta es la verdadera prueba de que tan bien cimentado estaba su matrimonio.

Un abogado viejo, llevaba el asunto legal del Sr. Anderson por lo que ya había pagado por adelantado por si llegaba a pasar una situación de este tipo. Su portafolio se veía muy caro pero elegante, no se esperaba menos de un abogado, sacó el testamento y comenzó a leer.

En realidad era un testamento muy sencillo, la familia no tenía hijos ni parientes vivos, todo lo iba a heredar la esposa  pero aparte de la casa, le dejó un perico que hablaba que se encontraba viviendo en la casa de la infancia del Sr. Anderson.

La Sra. Anderson estaba muy sorprendida y decepcionada pues quería escuchar que pasó con todas las cosas que compraron y que iba a pasar con todos los autos de colección que ocupaban su garaje. El Sr. Anderson dejó todas esas cosas para caridad o en su defecto quien las quiera, no le importaba claramente y lo tenía por escrito a pesar de que estaba muy muerto.

La Sra. Anderson al otro día tenía que ir por el perico, no sabía porque su marido le había mantenido oculto esta mascota, como si lo que pasaron juntos no hubiera sido  importante como para ser honesto con el otro.

Vídeo: YouTube

El perico era pequeño, estaba en una jaula blanca con un diseño diferente, era verde y al parecer lleno de energía, no dejaba de moverse, la señora Anderson  no había tenido mascotas hasta ese momento.

Se acerca con miedo y una semilla de girasol en su mano.

-¿No que eres un perico que hablas?

– La Sra. Anderson me quiere matar –ahhh- dijo el periquito.

-¿Qué de que hablas? Yo soy la… y… lo amo… much

-Sra. Anderson ¡MATAR! ¡MATAR” dijo nervioso el periquito

La Sra. Anderson verificó que no hubiera nadie cerca, sacó al perico de la jaula y le tronó el cuello.

-Calladito, te ves más bonito, perico bocón. – dijo con una sonrisa malévola.

Para saber más entra a OLAB 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *