Lo más cerca que estuve del atletismo.

Lo más cerca que estuve del atletismo.

Nunca he sido una persona atlética, pero cuando llegué a practicar deporte lo disfrutaba mucho. La falta de deporte en mi vida le echo la culpa a mi familia pues creo que es un hueco gigante que tenemos. Le dábamos mucha importancia a cultivar la mente, al ser intelectual pero lo físico estaba en segundo plano.

(Fuentes: SwissLab y Maratón CDMX )

Recuerdo dos momentos en específico donde sentí que podía brillar en el deporte. Ambos en la secundaria.

Mi escuela era particular así que contábamos con el maravilloso beneficio de tener una alberca techada y teníamos clase de natación dos veces a la semana. Mi escuela era muy amplia, imaginen que había un patio bastante grande, un cuadrado de área verde y la alberca techada además del estacionamiento para que se den una idea.

Dos pisos de salones y muchas escaleras pero en ese entonces eran joven y mi condición física no era mala, de hecho confieso que creo que es el punto de mi vida que mejor me he encontrado en ese aspecto.

Para calificarte en la materia de Educación Física una parte era asistir a las clases de natación y la otra era una prueba en el patio que dependía del módulo que estuviéramos (no caché que teníamos módulos hasta que salí de la secundaria) esa vez estábamos viendo atletismo y una de las pruebas era de resistencia, te las podías saltar si tenías el papel de tu análisis clínico que certificara que no podías.

Nos dijo que para sacar un 8 debíamos de durar unos 10 ciclos. Los ciclos eran de no recuerdo cuantos metros, ponía unos conos naranjas a esa altura y luego una grabación en un CD. Era una voz femenina española que decía “Comienza la prueba” y empezaba con un sonidito parecido al de un botón, y teníamos que caminar a donde estaban los conos cuando volvía a sonar, regresabas al lugar donde empezabas y después de le calculo unas 4 veces la voz aparecía otra vez para decir: “Fin del ciclo 1”

Como era una prueba de resistencia el chiste no era llegar más rápido, simplemente respetar lo que decía la grabación aunque no faltaban los presumidos que iban casi corriendo. Cuando pasaron los 10 ciclos muchos pensaron que el 8 estaba bien y se salieron.

Yo pensé hacerlo pero la verdad es que no estaba cansada, estaba sudada pero nada más, además un poco de mi orgullo me decía que podía alcanzar una mejor calificación, no tenía caso salirse de la competencia no más porque podía.

La grabación seguía pero a medida que eran más ciclos se hacía más rápido y por ende era un poco más cansado seguir el ritmo. Quedábamos como 5 personas, entre ellas yo. Pero no recuerdo si me dio flojera o comencé a sentirme más cansada que decidí salirme, al final a la persona que quedo le pusieron 10 en esa prueba pero el profesor nos felicitó por haberlo hecho bien.

Vídeo: Vímeo 

Incluso nos mencionó que iba a haber competencias contra otras escuelas de deporte y que podíamos ser consideradas para las pruebas de resistencia. Me emocioné muchísimo porque nunca me consideraban para eso. Después me enteré de que si hubo pero solo requirieron a una tal Mariana que era muy buena en los deportes.

Encuentra más dando click en el siguiente enlace SwissLab 

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