Una introducción a la cocina mexicana

Una introducción a la cocina mexicana

Chiles, tortillas y vegetales frescos son los sellos distintivos de esta cocina colorida y vibrante.

Desde las tradicionales parrilladas y taquizas a domicilio para una reunión familiar o hasta para un evento social, estos ingredientes son parte medular de nuestra alimentación.

Al visitar sus múltiples estilos de restaurantes locales, probablemente encontrarás centros de tostaditas con algún tipo de aderezo picosito hecho con verduras frescas.

Sin embargo, la verdadera comida mexicana no podría ser más diferente y va mucho… mucho más allá que un delicioso taco con salsa.

La buena noticia es que esos omnipresentes platillos como los tacos, antojitos o una chimichangas, solo son la puerta para abrir el paladar y la mente ya que te lleva a una rica variedad de platillos que han trascendido de generación en generación.

Los ingredientes y la historia gastronómica continua abriendo las mentes creando nuevas especialidades, lo que nos lleva nuevamente a experimentar la verdadera cocina mexicana.

La gente piensa que la comida mexicana es pesada… si vemos algunos de estos platillos en Estados Unidos, es posible que se asocie a tortillas bañadas con queso amarillo confundiéndola incluso con comida rápida… y nada más lejos que ese cuadro.

Definitivamente no lo es, cuando se degusta un verdadero platillo mexicano, en realidad estamos viendo una explosión de frescura, de colorido y un platillo lleno de sabores brillantes, sencillamente se ve hermoso.

Los sabores mexicanos abarcan toda la gama, desde los más complicados hasta los más simples.

El famoso mole puede tener más de 30 ingredientes y ser tan complejo como cualquier salsa francesa.

O algo puede ser tan simple como una tostada de pollo asado, sin complicación en lo absoluto, por lo que podemos decir que la cocina mexicana realmente cubre los dos extremos del espectro.

Si es cochinita pibil (un plato de cerdo que se asa lentamente) oriundo de la Península de Yucatán o el mole negro (una salsa clásica a base de chile y chocolate) de Oaxaca o el ceviche (mariscos crudos marinados en jugo de cítricos), de Puerto Vallarta, vemos entonces que la cocina mexicana ofrece algo para casi todos los paladares.

De hecho, no importa dónde se haya originado un platillo tradicional o dónde se está preparando hoy, hay muchas probabilidades de que incorpore algunos de los ingredientes clave que han dado forma a la cocina mexicana desde sus inicios.

Ahora bien, hablar de México, hablando gastronómicamente, es hablar de maíz y chiles.

Por lo tanto el chile es omnipresente en la cocina mexicana… no importa de qué tipo sea, se necesitan chiles.

De hecho, se cuenta con una amplia variedad que van desde el que tiene un picor cero como lo es el pimiento morrón, pasando por los chiles jalapeños, serranos, habaneros, poblanos y chipotles, por nombrar solo algunos,

Todos tienen su momento para brillar en diferentes platos, con niveles de picor que van desde leves hasta aquellos que realmente te hacen sentir fuego en la boca.

¿No estás seguro de cómo saber si tus papilas gustativas pueden manejar un chile en particular?

El truco está en tocar con la punta de la lengua el chile para tener una idea del nivel de picor. Si sientes que te quema la punta de la lengua, piense en lo que hará si lo muerdes.

En fin, como en todas las gastronomías, tiene sus niveles de gustos y formas de degustarlos.

Sin embargo es, y seguirá siendo, una de mis comidas preferidas.

Para saber más donde sobre comer los mejores tacos entra a Taquerías El Farolito 

FUENTES: YouTube, Taquerías El Farolito ,El Financiero 

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